Mi Pregunta Para Bonds

La noticia del día, como ya saben, es la presencia de Barry Bonds por una semana como instructor de bateo. Yo creo que es una excelente idea. No hablé con él en su primer día y sólo lo saludé. Yo sé que es accesible a todos nosotros y que está dispuesto a contestar cualquier pregunta sobre bateo. Yo sé que no todos le harán preguntas,  pero yo sí planeo hacerlo.

Le quiero preguntar sobre su proceso mental en el plato. Eso es lo más importante sobre el bateo a este nivel. Yo quiero saber qué era lo que estaba pensando cada vez que venía a batear. Era un súper humano cuando jugaba béisbol. Tenía un enfoque increíble. Yo sólo quiero saber lo que pensaba.

No lo escuché dar consejos hoy. Creo que sólo estaba observando y tratando de conocer a todos para que nos sintiéramos relajados. Estaba bromeando en la jaula de bateo con los bateadores, comentándoles qué tan fuerte le estaban dando a la pelota. Creo que es maravilloso que esté aquí para ayudarnos.

Es una tradición en el béisbol que los veteranos compartan sus experiencias con los peloteros jóvenes. Yo tuve la oportunidad de hacer éso con uno de los jugadores de las ligas menores. Fue durante el partido entre las futuras estrellas. Andrew Susac, la segunda selección del draft del 2011, estaba  como receptor. Yo corría en la primera base y me dí cuenta que desde allí podía ver las señales del pitcher.

Claro, eso no es bueno. Si el corredor que está en la primera base puede ver las señales, él sabe lo que va a tirar el lanzador, cuando se va a virar a primera, cuando tira al home, cuando va a tirar una curva u otro lanzamiento rompiente. Si él hubiese pedido una curva, me hubiera robado la base fácilmente.

Cuando ví a Susac con el receptor del  bullpen, Billy Hayes, le dije de mis observaciones y lo que podía ver desde la primera base y le sugerí que cerrase más sus piernas. Me lo agradeció. Le dije  que no era ningún problema aconsejarlo, porque así es cómo se aprende.

Me encantó jugar con las futuras estrellas de los Gigantes y ver a todos los jóvenes. Cuando llegué a la segunda base, hablé  con la selección número uno, Christian Arroyo, le pregunté cómo estaba y también bromeé con él. Le dije me molestaba el muslo y que en realidad no se tenía que preocupar de mí ya que no me iba a robar ninguna base. Él sólo se reía.

También hablé con Chris Lofton, un jardinero que jugó en la Clase ‘A’ el año pasado con la novena de San José. Le comenté que todavía recordaba cuando yo estaba en sus zapatos. Le dije, “Cada vez que estés aquí tienes que dar el 100%. Tienes que usar todas tus herramientas. Tienes velocidad. Tienes que correr, tienes que tocar la bola, tienes que demostrarles que tienes hambre”.

Por cierto, creo que voy a ir al cine. Me encanta ver películas. Creo que voy a ir a ver RoboCop. Mi esposa y yo probablemente vayamos, aunque ella suele dormirse. Llevamos a  nuestro hijo a ver una película de niños, pero nos tuvimos que ir casi al momento de sentarnos. Nos decía, “¡Vámonos!”. Tiene tres años y todavía no puede estarse quieto para ver una película completa.

Estamos esperando que abran el parque acuático y según nos informan eso ocurrirá el 15 de marzo. Eso es lo que más le gusta a él. Hay una piscina en el apartamento que estamos rentando, pero está haciendo mucho frio. Tendré que esperar y mientras tanto lo llevo al campo de práctica que está detrás del jardín derecho. Le gusta correr y jugar con la pelota. Le fascina el béisbol. Cuando viene a ver la práctica, su mamá pasa un rato difícil al tratar de llevárselo ya que él no quiere irse a la casa.

Una de las cosas buenas de tener un niño de tres años es que si tiene que escoger entre Barry Bonds y yo, él siempre me escoge a mí. No sé cuánto tiempo pueda disfrutar de ésto, pero créanme lo voy a apreciar mientras dure.

Gracias por leerme.

Casa Nueva y Enfoque Nuevo

Dos cosas de importancia ocurrieron desde la última vez que escribí mi blog.

Nos mudamos de Venezuela a Miami y por primera vez en 11 años no jugué pelota de invierno.

Mi esposa y yo compramos una casa en Miami el año pasado con el dinero que me gané durante la Serie Mundial.

Se habrán dado cuenta, por las noticias, de que Venezuela no es un país seguro. No lo ha sido por mucho tiempo. Estuve allí 20 días del 20 de diciembre al 10 de enero y yo personalmente fui testigo de asaltos. Todos han sido víctimas de por lo menos un crimen.

A mí me ocurrió cuando apenas tenía 16 años. Me secuestraron por cuatro horas y me apuntaron con una pistola a la cabeza.

Acababa de firmar mi contrato de profesional y mi mamá me regaló un carro. Lo manejé a la playa con mi novia. Paramos en un KFC cuando veníamos de regreso. Cuando estaba saliendo del estacionamiento un carro me chocó por detrás. El conductor me dijo que deberíamos de intercambiar nuestra información de seguro en otro lado y yo lo seguí. Apenas era un adolescente y no sospeché nada.

De repente veo a un hombre en un lado, después veo a otro y antes de darme cuenta de lo que estaba sucediendo agarraron a mi novia y a mí y nos metieron a otro carro. Me pusieron una pistola en la cabeza mientras llamaban a mi mamá y le exigían el pago de un rescate de mil dólares. Desde ese entonces aprendí que los secuestradores no piden mucho dinero porque cometen esta clase de crímenes a menudo. Ni siquiera se cubrieron el rostro. Así de seguros estaban que la policía no les iba a  hacer nada.

Mi mamá depositó el dinero en el lugar que le indicaron y llamó para informarles que ya lo había hecho. Creo que la estaban vigilando porque nos dejaron ir en el instante que ella llamó. Nunca volví a ver mi carro y nunca arrestaron a los secuestradores.

Marco Scutaro me dijo que le robaron su carro una vez y cuando los ladrones se enteraron que era de él lo llamaron y se lo regresaron. Marco vive ahora en Miami. Pablo Sandoval también. Cuando estábamos buscando comprar la casa, le pregunté al agente de bienes raíces sobre mis futuros vecinos.  Ella me dijo que el 95% de los dueños de casa son de Venezuela. Todos quieren un lugar seguro para sus familiares. Me encantaría que mi papá y el resto de la familia se mudaran a Miami, pero ellos quieren estar cerca de sus amigos y del vecindario en el cual han permanecido todas sus vidas.

Estoy contento de que no intervine en la pelota de invierno, en donde siempre me ha encantado defender la franela de los Tiburones de La Guaira. Los Gigantes me recordaron que he estado jugando pelota sin interrupción por 11 años consecutivos sin descansar. Mi cuerpo necesitaba el reposo y algunos de mis compañeros, Hunter Pence, Buster Posey,  Scutaro y Sandoval, me aseguraron que con el descanso iba a estar más fuerte. Ellos sabían que me estaba agotando conforme la temporada de las Grandes Ligas iba avanzando.

Decidí entonces que en lugar de jugar pelota de invierno iba a trabajar con mi entrenador personal seis días de la semana y de paso cambié mi dieta. Comí ensaladas sin aderezo, sólo con limón y sal de mar, vegetales y pescado. En enero comencé a incluir carbohidratos en mi dieta. Ahora veo la comida como combustible para mi cuerpo.

Del 28 de octubre a principios de febrero no levanté un bate ni tiré una pelota. Eso fue muy difícil para mí. Este deporte es una parte muy importante de mi vida. Extrañé mucho el no tener actividad beisbolera durante todo ese tiempo. Pero creo que fue lo correcto. Me siento más fuete, más fresco y más saludable. Me siento más explosivo. Bateo con más rapidez. Mis piernas están más fuertes. Es algo muy emocionante. Y me siento muy bien al estar de regreso en el campo.

Gracias por leerme. Apenas puedo esperar para estar de regreso en San Francisco y verlos a todos.

A cambiar las cosas

Matt Cain llegó a la casa club repartiendo camisetas con la foto de un hombre gordo sin camisa con shorts de boxeador  con los colores rojo, blanco y azul. ¡Bien chistoso!

Primero pensé que se trataba de un hombre gordo  cualquiera, pero después me dijeron que se trata del cuerpo del boxeador Butterbean con la cara de nuestro preparador físico Carl Kochan. Me imagino que Cain las mandó a hacer. Creo que es un recordatorio para que nos sigamos divirtiendo  y que nos mantengamos unidos. Después de todo, somos un equipo que disfrutamos el uno del otro cuando estamos juntos y tenemos que seguir haciendo eso.

En el béisbol uno pasa por rachas buenas y malas. El año pasado durante la postemporada todo estuvo a nuestro favor, pero durante las últimas dos semanas nada ha estado de nuestro lado. Todo se nos hace difícil. Es extraño. Nunca he estado en equipo donde a muchos jugadores las cosas les van mal al mismo tiempo.

De paso, nos hemos enfrentado a buen pitcheo. En la serie contra los Rojos creo que sólo vi dos lanzamientos con los que sentí que pude haber hecho algo y lo hice. Hay que darle crédito al otro equipo. Lanzaron bien y jugaron buena defensiva.

Sabemos que todavía estamos en la pelea en nuestra división, porque nos queda casi la mitad de la temporada por jugar. Creo que no nos hemos desanimado y nuestra actitud sigue siendo positiva. Lo bueno de este equipo es que siempre estamos unidos. Llegamos al estadio con la misma actitud. Siempre nos estamos apoyando y animando uno al otro, somos como hermanos. Nos apoyamos con palabras positivas, nos decimos que vamos a salir de esta mala racha, que somos unos ganadores y que todo va a estar bien.

En lo personal, no estoy al tanto de mis estadísticas. Mi familia en Venezuela me llama y me dicen “Te fuiste de tanto-cero”.  A mí no me importa. No me digan eso. Háblenme solo de ganar. Es todo lo que a mí me importa. ¿Ganamos hoy?

Ya aprendí a no tomar las cosas muy personales y también a no cambiar lo que hago cuando todo va mal. Tienes que seguir haciendo lo que te ha estado funcionando bien. Como dije en una ocasión, estoy aprendiendo mucho de Marco Scutaro y Buster Posey. Ellos saben lo que son capaces de hacer. No caen en pánico. Creen en sus habilidades y saben cómo hacer ajustes.  He tenido buenos turnos al bate y le he estado pegándole a la bola bien fuerte. Tarde o temprano esas pelotas van a caer de  hit.

Mientras tanto, es bueno estar de regreso en casa. Me encanta traer a mi hijito al estadio antes del juego. Viene conmigo y lo saco al terreno antes de la práctica. Le encanta tirar la bola, es más, ya levanta su pierna así como lo hacen nuestros lanzadores.

Gracias por leerme.

Dejar Ir

Antes del juego del miércoles leí un capítulo corto de un libro que Joaquín Arias me regaló durante el entrenamiento primaveral en la fecha que correspondía a junio 19. Es uno de esos libros de inspiración personal que se llama “Jesús Te Llama”. No me considero una persona muy religiosa pero he estado leyendo el libro desde febrero.  Me recuerda de la importancia de la humildad y del servicio, de cómo mantener todo en mi vida en perspectiva.

En particular, he estado trabajando en calmar mi ansiedad. Me pongo mucha presión para seguir demostrando que merezco estar en las Grandes Ligas. Hablo con Marco Scutaro sobre esto. Él me dice que me divierta y que no me preocupe tanto.

Precisamente, el capítulo del libro se refiere a desechar todas las preocupaciones y entregárselas a Dios.

Por ejemplo, cuando el piloto Bruce Bochy me pidió que bateara de emergente con dos corredores en las bases, me dije, “Relájate. Cree en ti”.  Y cuando conecté la pelota y esta cayó ente el jardinero central y el derecho para que anotasen dos carreras,  les digo que no hay mejor satisfacción que esa en el béisbol. Esto es lo que tiene mejor significado para mí, poder hacer algo positivo cuando mi equipo más lo necesita. También significa mucho que Bochy me diera esa oportunidad.

Después del partido alguien dijo que el lanzador Madison Bumgarner le comentó a los reporteros que yo soy uno de los mejores peloteros con los que él ha jugado. Ese es un gran halago. Soy el hombre más feliz del mundo cuando puedo utilizar todo mi talento, embasándome, impulsando carreras, robando bases, jugando buena defensiva, sacando corredores. Así es como juego en Venezuela, pero por alguna razón he tenido problemas para jugar así aquí en las Grandes Ligas. Menos mal que todo está empezando a caer en su lugar.

Algunos peloteros quieren saber cuál es el papel que van a desempeñar a lo largo de una temporada. A mí por el otro lado me gusta ser usado de las diferentes formas que Bochy me está utilizando. Me gusta batear primero porque me da la oportunidad de correr, tocar la pelota, ver más lanzamientos, ser más agresivo. Pero también me gusta batear sexto o séptimo porque de esa manera tengo la oportunidad de impulsar carreras.

La verdad es que lo único que deseo es estar en la alineación todos los días. 

Por cierto, tal vez se dieron cuenta  el martes por la noche que me alejé del cajón de bateo en varias ocasiones antes que el lanzador tirara la pelota. Hago esto para romper el ritmo del lanzador. También lo hago porque se está tomando mucho tiempo y porque él obviamente quiere romper mi ritmo. Es ahí cuando me entra la ansiedad de tanto esperar que él lance la pelota y es por eso que me alejo del cajón de bateo. Cuando hago eso, siempre me disculpo con el receptor. Yo sé que no les gusta cuando uno hace eso.  Pero yo tengo que tener el control de mi turno al bate y no dejar que ellos lo controlen. Después de todo, es mi turno al bate, no el de ellos.

No sé si ya había escrito sobre esto, pero uno de mis rituales cuando voy a batear es de hacer una línea horizontal en la caja de bateo. Esto lo he estado haciendo ya por seis años. Eso me permite recordar que debo permanecer atrás de la misma. Si me doy cuenta que estoy cruzando la línea es que estoy muy adelante y no estoy esperando el lanzamiento como debe de ser. Tienes que esperar que la pelota llegue a ti en lugar de ir a buscar la pelota.

La derrota en el partido de 13 entradas fue muy devastadora, y más cuando se toma en cuenta que llegamos a San Francisco de madrugada. Todos estábamos muy cansados cuando terminó el partido. Sin embargo, tengo que admirar la gran atrapada que hizo el jardinero central Will Venable para capturar esa línea de Juan Pérez que pudo haber decidido el juego a nuestro favor. Esa es una de las mejores jugadas que he visto. A mí se me presentó la oportunidad de realizar una jugada similar en el juego del martes en la noche. Debí haber capturado esa bola. Creo que si le llego a una pelota, la debo capturar. Me pregunté por qué sólo me dio en el guante. Fui a ver el video y creo que cuando crucé de la grama a la pista de advertencia moví la cabeza un poquito y mi guante también se movió. Pero esa no es ninguna excusa. Debí haber capturado la pelota.

No saben el placer que ha sido ver jugar a Juan Pérez. Me encanta su disposición. Cree en sí mismo. Tiene la confianza de que lo que ha estado haciendo en Triple ‘A’ lo puede hacer aquí en las Grandes Ligas. No está tratando de demostrar nada. Sólo está jugando como él sabe jugar. Es más, no creo que jugó el jardín central en las ligas menores y miren lo que está haciendo aquí. ¡Esos tiros! Han sido increíbles. Los peloteros de los otros equipos insisten en correrle. Y él los sigue sacando out.

Para el Día del padre, mi esposa viajó a Atlanta junto con mi hijo para que todos pudiéramos pasar ése día juntos. Me despertaron con regalos. Mi hijito me obsequió una taza para café de Starbucks. Mi esposa me dio algunas camisas. Pero yo les dije que el mejor regalo fue tenerlos ahí conmigo.

Muy Raro

Ha sido un itinerario muy raro. Estuvimos en casa para sólo dos juegos y ahora nos vamos a otro viaje de 9 partidos en 11 días.
Pero valió la pena estar de regreso en casa, sin importar si sólo fuera para dos encuentros, porque tuvimos la oportunidad de ver a nuestras familias y también de jugar frente a nuestros fanáticos.
El nudillero R.A. Dickey fue difícil el miércoles en la tarde, no hay otra manera de describirlo. Lo único que puedes hacer con un lanzador como él es conectar una de sus equivocaciones y fue lo que yo hice. La pelota se le mueve tanto que te arruina tu sincronización con el bate.
Qué bueno que tuvimos un día de descanso el jueves para olvidarnos del juego del miércoles.
Previamente, San Luis también fue una experiencia muy rara.
La tormenta del viernes que pospuso el partido hasta el sábado nos asustó. Nunca había experimentado un tornado y no me acuerdo haber estado tan nervioso como lo estuve el viernes en la noche.
Cuando regresamos al hotel, otros peloteros latinos y yo estábamos comiendo juntos y Madison Bumgarner se acercó a nosotros. Nos preguntó si recibimos el mensaje en texto sobre el posible tornado. Ese fue un buen gesto de su parte, porque ninguno de nosotros habíamos pasado por algo así. Desconozco si él ya había experimentado algo similar, pero su expresión corporal me dio a entender que sí. Nos dijo que si algo serio pasaba que nos fuéramos al sótano. Eso nos hizo sentir un poco mejor, pero yo me dormí con mi teléfono a un lado. No quería perderme algún mensaje que nos dijera que teníamos que evacuar el hotel o que nos fuéramos al sótano. Por suerte nada pasó.
Jugar dos partidos el sábado y perder los dos nos hizo el día largo, muy largo. Entre ambos encuentros me tomé una pequeña siesta en el gimnasio. Las luces estaban casi apagadas y tenían unos tapetes de yoga en el suelo. Así que yo tomé una toalla, la enrollé y la usé como almohada para dormirme por unos 45 minutos.
Pablo Sandoval y Guillermo Quiroz estaban allí también, así como otros dos compañeros de equipo. Creo que fue una buena idea que descansáramos, pero no nos ayudó en nada para ganar. Cuando pasa algo así, lo único que puedes hacer es decirte que mañana será otro día. Esa es una razón del porqué el béisbol es diferente. Mañana puedes hacer algo diferente y nuevo.
Eso fue precisamente lo que pasó el domingo, Chad Gaudin fue “lo diferente y lo nuevo”. Yo jugué con él en Venezuela hace dos años. Él es muy diferente ahora. Hace ejercicio todos los días y está en mejores condiciones físicas. La recta es más explosiva que antes, su cambio y curva están mucho mejor. Estoy muy impresionado con la clase de lanzador que es hoy. Lo estaba viendo desde el jardín central y estaba observando que tenía control de la recta. No le importaba quién fuera el bateador, siempre la mantuvo abajo.
Me sentí contento que ganamos el partido, pero en especial me sentí contento por Chad porque ha trabajado mucho y fuerte para llegar a donde está ahora.
Cuando descansamos el pasado lunes aproveché para hacer unos mandados con mi esposa e hijo. Fuimos al dentista en la mañana. Yo tenía una cita para la limpieza de mis dientes y a mi esposa le hicieron un tratamiento de conducto. Pensé que iba a sufrir mucho dolor, pero no fue así. El dentista hizo un buen trabajo. Compramos sushi, lo llevamos a la casa y nos pusimos a ver los playoffs de la NBA en la televisión de pantalla gigante que compramos.
Acabamos de iniciar una serie contra Arizona y espero que podamos ganar unos partidos para acercarnos en la tabla de posiciones. Tenemos que recordar lo importante que es divertirnos. Es cuando jugamos mejor. Creo que no nos estamos divirtiendo como lo hicimos el año pasado y tenemos que hacer eso otra vez.
¡Gracias por leerme!

Hay Una Razón Para Todo

Antes de salir a mi práctica de bateo, voy a tomarme unos minutos para escribir este pequeño blog.

Cuando no estoy en la alineación titular me gusta trabajar con el entrenador Carl Kochan casi al instante de llegar al estadio. En ocasiones me pone a correr o me pone a hacer ejercicios de agilidad.

El otro día me pidió que corriera la media luna del cuadro interior. Me dijo que la corriera en 12 segundos, pero lo impresioné y lo hice en 10 segundos.

El acondicionamiento antes del juego me ayuda mucho cuando sé que no voy a estar muy activo durante el juego. Me ayuda también para estar listo cuando el dirigente Bruce Bochy me pida que entre al diamante.

Yo sé que todos están hablando de la gira mala que tuvimos. Pero de la manera que yo lo veo, las cosas malas nos hacen más fuertes. Creo que todo tiene una razón y esto nos hará trabajar más fuerte. Creemos en nosotros y en nuestras habilidades. Entendemos que estas cosas pasan durante una temporada de béisbol y esta mala racha pasará y todo estará bien. Lo demostramos el año pasado.

La razón de usar las medias arriba es otro ejemplo de cómo estamos unidos como equipo. Fue idea de Pablo Sandoval. Creo que quería hacer algo que nos uniera más a todos. Algunos de los muchachos lucieron mal.  Jeremy Affeldt se vio malísimo. Pero, ninguno se vio más chistoso que Pablo. Tal vez esa fue la razón que se le ocurrió eso, para hacernos reír a todos.

Yo he estado usando los pantalones cortos y las medias arriba todos los domingos esta temporada. El domingo es el día de Dios, y yo quería alabarlo haciendo algo diferente. Hasta el momento, he estado bateando mucho mejor durante esos días, así que lo seguiré haciendo.

Espero que la mala racha termine. Siempre es bueno estar de regreso en nuestro parque y con nuestros aficionados. Gracias por todo.

Jugar Fuerte, Ser Feliz

Hemos estado jugando tan bien fuera de casa que al fin nos sentimos satisfechos de también jugar buena pelota frente a nuestros aficionados.

 

El número mágico está en 2, pero aún así no estamos conformes.

 

Seguimos enfocados en cada juego y tratamos de ganarlos todos. Tenemos que seguir trabajando duro y fuerte para cuando lleguemos a los playoffs estar listos para ese gran desafío.

 

Nuestros fanáticos se merecen que todos nosotros juguemos fuerte, sin importar en donde nos encontremos en la tabla de posiciones. Nos apoyan en cada juego, así que nosotros tenemos que demostrarles a todos ellos que queremos ganar, tanto como ellos nos quieren ver que salgamos victoriosos.

 

Nosotros también somos fanáticos de los Gigantes de San Francisco y deseamos regresar a la Serie Mundial. Si continuamos jugando como hasta ahorita lo hemos hecho, tenemos oportunidad de lograrlo.

 

Miren lo que hizo Matt Cain (por primera vez un ganador de 15 juegos en las Grandes Ligas), lo que logró Pablo Sandoval (cuatro jonrones en apenas tres partidos). Los muchachos están aprovechando sus oportunidades de lucir.

 

El miércoles pegué tres hits, no lo hacía en un juego desde el primero de julio. Tenía inflamación en el hombro izquierdo y estuve fuera unos días y creo que era lo que mi cuerpo y mente necesitaban.

 

No abrí el jueves y eso es lo más difícil para un pelotero, pero tengo que recordar que siempre hay un trabajo por hacer cuando estás en el banco.

 

Paul dejó una pregunta que me lleva a esto. Me preguntó cuál es mi papel en el equipo. Yo creo es aportar energía extra y siempre estar respaldando a mis compañeros. Así que cuando estoy en el banco, mi labor es apoyar a todos los muchachos y animarlos cuando cometen errores. Siempre estoy sonriente y trato de relajarlos a todos.

 

Otra persona me preguntó qué es lo que hago cuando estamos de gira. Por lo general voy a comer con Marco Scutaro y en ocasiones con Pablo y Héctor Sánchez, mis compañeros venezolanos. Hablamos del juego, de comida y de nuestras familias.

 

También me gusta ver películas. En nuestro último viaje vi una de miedo. No me recuerdo el nombre, pero estaba buena. La miré solo y no estaba seguro si esa era una buena idea, pero me sentí bien. Mis películas favoritas son las de acción, como Independence Day y Armageddon.

 

Como casi todos los peloteros yo también tengo mi rutina durante los juegos. Cuando llego al estadio, tomo mis prácticas de bateo y fildeo. Después de la práctica de bateo bebo un batido de proteína. Prefiero no comer mucho porque no me gusta sentirme demasiado lleno para el juego.

 

Como a eso de la 6pm, para un juego que comience a las 7pm, me pongo mis audífonos y escucho música venezolana.

 

Siempre me digo a mí mismo: “Tú lo puedes hacer. Sal al campo, diviértete y juega fuerte’’.

 

La música que oigo cuando voy a batear es “Welcome to Jam Rock” de Damian Marley. La he tenido toda la temporada y me gusta cuando la escucho.

 

Gracias por leerme y por apoyar al equipo. Significa mucho para todos nosotros.

Jugando Para Mi Papá

La mejor parte de este viaje más reciente fue que mi papá, Hernán, vino desde Venezuela a visitarme y voló a Atlanta para verme jugar. Fue la primera vez que él me vio jugar en las Grandes Ligas y pegué un jonrón en esa serie, así que él por supuesto estaba muy contento y orgulloso de mí.

Mi papá estará con mi familia y conmigo por un mes aquí en San Francisco. Cuando hablé con él por teléfono en Venezuela,  le dije que se trajera la chaqueta más caliente que encontrara porque hace mucho frío en San Francisco.

También le dije que le iban a encantar los fanáticos. “Te vas a sentir como si estuvieras de regreso en Venezuela”, le adelanté.

Se divirtió durante el juego del lunes por la noche. Me dijo que yo estaba correcto sobre los fanáticos. Están locos por los Gigantes. Le encantó cuando los aficionados del jardín izquierdo levantaron a Melky Cabrera de los asientos y lo regresaron al campo después de esa gran atrapada que hizo internándose en las tribunas y cayendo de espaldas.

Me imagino que ustedes vieron o leyeron que fallé cuando me dieron la señal del toque suicida en Filadelfia. ¿Cómo pude errar en una señal tan importante? Les voy hacer completamente honesto. Nunca miré en dirección del coach de la tercera base. En lo único que estaba pensando era que con Buster Posey en la tercera base lo tenía que remolcar. Pensé en un instante de tocar la pelota, pero Buster es un receptor y no es el corredor más rápido en el equipo. Me dí cuenta que el cuadro estaba jugando adentro y me dije: “lo único que tienes que hacer es batear la bola duro a los jardines y él anota’’.

De repente me doy cuenta que Buster se deja venir desde tercera. Y pensé: “Uh oh’’. Pero así es este juego, tienes que borrar  esos errores de tu mente.  Luego me dije: “Cometiste un error mental. Olvídalo. Vamos a ganar este juego. Vas a tener otra oportunidad de hacer algo’’.

Y así fue, en el décimo inning. Teníamos corredores en primera y tercera. El mánager Bruce Bochy me dijo que pensara en tocar la pelota para el lado derecho. Había estado mirando a la primera y segunda base, Chase Utley y Ryan Howard, durante todo el juego y observé que estaban un poco lentos debido a que apenas regresan de estar lesionados. Nosotros teníamos a un corredor rápido en la tercera base, Melky.

Cuando tenía la cuenta en 3-1, que es buena para un bateador, pensé que los Filis se imaginarían que yo le iba hacer swing. Ellos no estarían esperando un toque de bola.

La clave para un buen toque es tenerle confianza a tus instintos, relajarte y tenerle confianza  a tus manos. Una vez que el lanzador comienza su movimiento, colocas el bate adelante y esperas que el envío venga por el medio del plato. Y así fue.  Seguí la trayectoria de la pelota, coloqué el bate en el ángulo perfecto en dirección del lado derecho y sólo la empujé.

            Howard no puedo reaccionar lo suficientemente rápido y Melky anotó la carrera de la ventaja.

Quiero agradecerle a los aficionados que me preguntan sobre mi viaje a Santa Mónica durante el descanso del Juego de las Estrellas. Fue extraordinario. No esperé que fuera un lugar tan hermoso como lo es ya que no escuchas mucho de Santa Mónica. Todos hablan de Hollywood, Los Ángeles, Malibú. Nos relajamos en la playa. También fuimos a Disneylandia. Fue la primera vez para mi hijo. Se volvió loco por Mickey Mouse y el Pato Donald. Le encantó.

Esto es todo por hoy. Los veo en el estadio. Por favor, si ven a un caballero que sólo habla español, temblando de frío y de nombre Hernán, salúdenlo y préstenle una bufanda.

 

Felicitaciones a Melky Cabrera y a Todos Nuestros Seleccionados al Juego de las Estrellas

Cuando llegué al estadio hoy vi que todos los reporteros se congregaron alrededor de Melky. “¿Qué está pasando?” me preguntó.

“Te seleccionaron al Juego de las Estrellas’’, alguien le dijo.

Luego se sonrío como sólo él lo sabe hacer. Siempre se ve como que no se quiere reír, pero de repente suelta esa sonrisa de oreja a oreja. Esta vez no se pudo contener. Se vio genuinamente sorprendido y verdaderamente feliz.

“No lo puedo creer’’, dijo.

Y llamó a toda su familia en su país natal, República Dominicana.

En realidad que se lo merece. Se merecía haber ido el año pasado, pero Dios es tan grande que le dio de nuevo la oportunidad de enseñar lo que puede hacer. Él sabe que se merece estar entre los grandes de este juego.

Lo he dicho antes, Melky se ha convertido en la persona a quien yo realmente admiro. Me siento tan feliz que lo eligieron al Juego de las Estrellas. Y me dije, “El próximo año voy a tener que hacer lo mismo que él hizo para ser seleccionado’’.

También me siento muy feliz por Pablo Sandoval, Buster Posey y Matt Cain. Tenemos una gran suerte de jugar en San Francisco y con estos aficionados. Es más, hasta cuando estamos jugando mal nos están apoyando.

Durante este descanso del Juego de las Estrellas voy a llevar a la familia a Santa Mónica. No conocemos ese lugar y yo siempre he deseado unas vacaciones en la playa. Es el lugar más relajante para mí. Así es que me metí al Internet y busqué lugares aquí en California y me decidí por Santa Mónica. Vamos a volar y nos hospedaremos en un hotel y descansaremos.

Esta semana nos vamos a Washington, D.C. Estuve allí en el 2008 con los Bravos cuando los Nacionales jugaron su primer encuentro en su nuevo estadio. Pero no he tenido oportunidad de pasearme en la ciudad. No he tenido tiempo. Esta semana estaremos en Washington por cuatro días, tal vez en esta ocasión tendré tiempo de caminar y aprender más de la historia de los Estados Unidos.

Trataré de escribir otro blog antes del Juego de las Estrellas.

Gracias por leerme.

La Vida Después De la Gran Atrapada

Desde la gran atrapada en el juego perfecto de Matt Cain mi vida ha sido un poco diferente. Hay más gente que me reconoce en la calle y alrededor del parque. Todos me hacen la misma pregunta: ¿Cómo fue que hice esa atrapada?, ¿Cómo me sentí después que la atrapé? Me da una gran satisfacción ver que la gente aprecia lo que hiciste. Me dan ganas de volver a hacer algo parecido, algo que la gente recuerde para siempre.

Hace unos días estaba hablando con mi amigo Martín Prado, de los Bravos de Atlanta, donde jugué del 2008 al 2010. Al igual que yo, él es de Venezuela. Estábamos conversando y hablando de todo y de nuestras familias, cuando de repente me dice, “Te quiero preguntar algo. ¿Cómo fue que hiciste esa atrapada?”

No tuve más remedio que reírme. Le dije, “No sé. En serio no sé. Yo me pregunto lo mismo.”

Es más, hasta unos umpires me hablan de esa jugada. Eso también es diferente para mí.

Lo que no es diferente es la manera que me preparo todos los días. Esa es la clave del éxito para todo. El talento tiene su límite. Si no lo sabes antes de llegar a las Grandes Ligas, lo aprendes muy rápido aquí. Los mejores peloteros, los que son los mejores por largo tiempo, son aquellos que trabajan fuerte.

Por lo general siempre llego al estadio como a eso de las 2:00 ó 2:30 de la tarde para los juegos que comienzan a las 7:15 p.m. Me cambio de ropa y corro un poco en el campo, en ocasiones lo hago de manera lenta para aflojar las piernas. Me subo en la bicicleta. Levanto pesas para trabajar mis músculos, hago abdominales y otros ejercicios más. Luego dedico de 30 a 40 minutos en la caja de bateo. El instructor de bateo “Bam Bam” [Hensley Meulens] y yo hemos estado trabajando para que yo batee abajo y así evitar que levante la pelota. También estoy usando una máquina de pitcheo que lanza la bola a 102 millas por hora. La usé en el Entrenamiento de Primavera y estaba bateando mejor. Luego la dejé de usar porque quería guardar mis emergías para los juegos.

Me veo ahora en la necesidad de volver a usar la máquina y hacerla parte de mi rutina cuando me enfríe al bate. Cuando tratas de batear una pelota que viene a 102 mph tu vista y sincronización se mejoran. Después cuando ves lanzamientos de 95mph durante el juego, parecen que vienen más lentos y eso te da la oportunidad de poder batearlos.

También existe una razón psicológica para trabajar fuerte todos los días. Te da confianza. Te sientes fuerte. Te sientes listo. Mucho de este juego es mental. Si tú sabes que estás en condiciones óptimas, que no hay nadie que ha trabajado más fuerte que tú, entonces sientes que no hay nada que no puedas hacer.

Bueno, quiero aclarar, cuando tuvimos un día de descanso la semana pasada lo único que quería hacer era relajarme. En el día de descanso previo, mi esposa  y yo llevamos a los niños a Santa Cruz. Fue una experiencia divertida pero agotadora, así que le dije a mi esposa, “quedémonos aquí en casa. Relajémonos, veamos películas y juguemos con los niños.” Hicimos eso y nos sentimos bien.

Leí un comentario de una mamá que decía que su hijo estaba en el patio y me estaba imitando. ¡Increíble! Me acuerdo que yo imitaba a Chipper Jones, Kenny Lofton y Ken Griffey Jr e intentaba correr las bases como Ricky Henderson. Anhelaba entonces llegar a las Grandes Ligas. Siempre les digo a los niños que si en realidad quieren algo, que luchen por su sueño porque en esta vida todo es posible.

Pero tienes que trabajar fuerte y sacrificar muchas cosas, como fiestas, bebidas alcohólicas y mujeres. Cuando estaba creciendo jugué con muchos muchachos que tenían bastante talento pero nunca llegaron a su sueño de jugar en las Grandes Ligas. Se hicieron de malas amistades y fueron consumidos por cosas ocurridas fuera del terreno. Ellos me invitaban a salir y yo les decía que lo único que quería hacer era jugar pelota, correr y mejorarme.

Y miren donde estoy ahora.

Los peloteros que me gusta ver ahora son Rafael Furcal y José Reyes porque ellos juegan fuerte cada juego. Son bateadores y corredores agresivos. Pero ahora que estoy jugando con Melky [Cabrera] a él es a quién yo admiro más. Observo su dedicación, cómo se comporta. Es un pelotero increíble. Me gustaría llegar a ser la clase de pelotero que es él.

La persona que influyó más en mí fue mi mamá. No se graduó de la escuela secundaria, pero nunca dejó de educarse. Trabajó en un banco y eventualmente llegó a ser gerente. Ella fue un ejemplo a seguir para todas las personas que conoció, no sólo yo. Por ella, yo intento ser alguien a quien otras personas pueden admirar.

Cuando escucho que hay niños que quieren ser como yo, me siento honrado. Esta es una de las razones que haces esto. Quiero que los niños crean que practicar cualquier deporte es el camino a una vida positiva. Hay muchas cosas malas en las calles y el deporte te da una alternativa positiva.

Si mi ejemplo positivo contribuye a que un niño quiera practicar deportes, eso es increíble.

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