Capa de Invisibilidad

Tengo una venda en mi tobillo hoy. No es una gran cosa. Cuando me desperté hoy en la mañana, me sentí como si un camión me atropelló. ¿Me imagino que en alguna ocasión alguno de ustedes se ha sentido así? Para nosotros lo peloteros cuando estamos a la mitad de la temporada de beisbol, diferentes partes del cuerpo nos empiezan a doler.
Les menciono esto porque en varia ocasiones me han preguntado sobre mi rutina para mantenerme en buenas condiciones físicas durante la temporada. Como muchos, soy un aficionado del ejercicio y creo que está funcionando porque nunca he estado en la lista de lesionados. Ni siquiera en la menores. Una vez me recuerdo que me lastime el oblicuo y no jugué por 5 días, pero no me colocaron en la lista de lesionados.
La única vez que creo que si hubiera ido a la lista de lesionados fue el año pasado. Creo que se recuerdan cuando choque con Angel Pagan en el jardín y me doble el tobillo bien feo. El doctor dijo que no podía jugar por dos meses. La suerte fue que me lastime en el último juego de la temporada.
Otra de las razones que nunca he estado en la lista de lesionados es que en todos los años que tengo jugando el jardín nunca he chocado con la barrera. El muchos de los casos el equipo te quiere ileso. Para ti es mejor jugar la pelota en el rebote que chocar con ella, claro hay excepciones. Por ejemplo, en un juego perfecto o en la serie mundial.
Ahora les diré de mi rutina que me mantiene saludable. Es diferente dependiendo si estoy en la alineación titular o no. Les comparto mi rutina cuando no soy titular.
Llego al estadio a las 2:30 para un juego de las 7pm. Comienzo a trabajar con nuestro entrenador físico Karl Kochan. En el gimnasio ejercito mis piernas y la parte superior de mi cuerpo. Me estiro y me voy a correr en el campo. Después me reúno con Bam-Bam y Joe Lefebvre y hablamos y trabajamos en mi bateo En ocasiones trabajo con Flan en el toque de pelota. También, corro las bases yo solo, me pongo en diferentes situaciones del juego. Y termino con la práctica de bateo con el resto del equipo.
Si hago todo esto, entonces estoy listo para el partido y para lo que el manager necesite de mí. Yo quiero estar listo al 100 por ciento. Es más, durante el juego me estoy preparando. Creo que eso es muy importante. Si alguna parte de mi cuerpo me está molestando, la atiendo rápido antes de que se empeore. Es por eso que tengo esta venda en mi tobillo. Hago lo que los entrenadores me indican y me piden que haga.
Desde a una edad muy temprana aprendí de mis padres que no importa cómo te sientas, la meta es jugar y hacer todo lo posible para jugar. Ellos me dijeron, si te golpean, tú sigues jugando aunque sientas dolor.
En otra nota, les tengo que decir del jonrón que conecte el sábado pasado contra los Padres, fue mi rimero de la temporada. Estaba hablando con mi hermano gemelo Gregory antes del juego.
“Vas a pegar uno hoy,” me dijo
“Ok, lo hare” le dije bromeando.
Cuando lo conecte, estaba tan emocionado. Me puse a pensar en lo que Gregory me dijo. También pensé en lo grande que esto era para el equipo.
Cuando estaba corriendo las bases, me recordé de lo que mi hermano me había dicho.
Lo llame después del juego.
“¡Diem que voy a conectar otro jonrón mañana!”
Gracias por leerme.

Cloak of Invincibility — Gregor Blanco

    I have a wrap on my ankle today. It’s not a big deal. When I woke up this morning, I felt little bit like a truck had run over me. You probably feel that way sometimes, too. Just one of those days. For ballplayers, when we’re halfway through the season, different body parts start to feel a little sore and strained.
    I bring this up because I’m asked sometimes about my routine for staying in shape during the season. Like a lot of guys, I’m kind of fanatical about it. And I guess it’s working because I have never been on the DL. Not even in the minors. I once pulled my oblique muscle and had to miss five games, but I avoided the DL.
    The only time I would have had to go on the DL was last year. You might remember when I collided with Angel Pagan in the outfield and badly sprained my ankle. The doctor said I couldn’t play for two months. Lucky for me it was the last game of the season.
    Another reason I’ve never been on the DL is all of my years of playing the outfield I have never run into a wall or a fence. In most circumstances, the team needs you to stay healthy more than it needs you to catch one ball. You’re better off in the long run playing it off the wall or letting it drop. There are exceptions — like saving a perfect game or making an out in a World Series that might mean the difference between winning and losing.
    So I’ll tell you about my pre-game routine that helps me stay healthy. It’s different depending on whether I’m in the lineup or not. I’ll tell you my not-in-the-lineup routine.
    I arrive before 2:30 for a 7 p.m. game. I start by working out with Carl Kochan, our strength and conditioning coach. We work in the gym on core, legs or upper body. I stretch, then go run on the field. Then I meet with Bam-Bam and Joe Lefebvre about hitting. I might work with Flan on bunting. Or run the bases by myself, putting myself into different situations. Then I do BP with the team.
    If I do all that, I’m ready when the game starts for whatever the manager needs from me. I want to be ready 100 percent. Even during the game, I stretch some more. I think stretching is one of the most important things. (But I don’t stretch after games. Time to give my body a rest.)    
    If any part of my body is bothering me, I try to take care of it before it can become more serious. That’s why I have this wrap on my ankle today. I do whatever the trainers tell me to do. Then I do extra when I get home — I ice my muscles, I drink lots of water, take electrolytes if I need them, eat healthy food. (I’m not sure I’ll wear the wrap during the game today. I’ll check it out during BP. If I don’t like it, I’ll take it off and just play through it.)
    The bottom line is I never want to leave the game. I learned that from my parents. No matter what, try to play. They told me if I get hit, you still play even though it’s going to be a little painful.
    On a different subject, I have one thing to tell you about my home run on Saturday against the Padres — my first home run of the season. I was talking to my twin brother, Gregory, before the game.
    “You’re going to hit a home run today,’’ he said.
    “OK,” I joked, “let’s do it!’’
    When I hit the home run, I was so excited. I wasn’t thinking about what Gregory had said. I was thinking how great it was for the team. I was really pumped up, and the team was really pumped up. I was feeling like, “See? We can do this!’’
    When I was running past third base, I remembered, “Oh my god, my brother told me this!’’
    I called him after the game.
    “Tell me I’m going to hit a home run tomorrow!’’
    Thanks for reading and for all the really nice comments on the last blog. Feel free to leave your questions. I’ll answer them like Crawford does in his blog.

July 8, 2014

3:30 p.m.

Maravilloso Día En El Estadio

Wow, me siento feliz por Timmy [Lincecum].  Es una tremenda persona, un gran compañero de equipo y quieres que cada vez que salga a lanzar tire un juego sin hits ni carreras. Es uno de esos hombres que trata a todos por igual, bien seas un novato o una estrella. Habla con todos. Se presenta al estadio listo para disfrutar de todos los días y para hacer todo para ganar.

Después de un no-hitter, se lleva a cabo una pequeña celebración en el clubhouse en honor al lanzador. Todos teníamos nuestros vasos de papel con champaña y Timmy salió del comedor con un casco diabólico y una camiseta de la selección de Estados Unidos que tenía su nombre en la espalda.

En esos casos, se supone que el lanzador tenga algo que decir y expresar lo que el no-hitter significa para él. Pero Timmy es tan humilde que no quería decir nada. Así que sólo nos dio las gracias y nos dijo lo mucho que nos aprecia.

De todos los lanzadores con los que he jugado, Timmy es muy diferente a los demás.  Siempre llega relajado y listo para divertirse, incluyendo los días que le toca lanzar. La mayoría de los lanzadores no le hablan a nadie y nadie tiene que hablar con ellos el día que van a abrir. Timmy es lo contrario. O mejor dicho es la misma persona incluyendo los días que se sube a la lomita. Es más, durante el no-hitter estaba hablando y bromeando en el dugout.

¡Increíble!

Desde el jardín central podía ver que estaba tirando cada lanzamiento donde él quería colocarlo. Con la cuenta 3-2 estaba tirando el cambio sin pensarlo dos veces. Tenía control de la recta en la cuenta de 2-0. Nadie le hizo daño. Fue un privilegio verlo.  Como jardinero uno no está nervioso. Es más yo quería que todos los batazos vinieran hacia mí.

Con el bate, estuvo sensacional también. ¡Dos imparables! Como dijo Bruce Bochy, el verdadero Timmy llegó ese día. Le he comentado en diferentes ocasiones a Timmy que tiene un buen swing con el bate. Por si fuera poco, después de sus dos hits, trabajó una base por bolas. Lo que hizo fue maravilloso.

También me sentí contento por Héctor Sánchez. Un juego sin hit ni carreras es algo grande para un receptor, pero más especial para el cátcher suplente. En las menores, Héctor tuvo problemas con su defensa, pero ha trabajado arduamente para mejorarla. Tiene la confianza de sus lanzadores. Sabe cómo dirigir un juego. Estoy muy orgulloso de mi paisano y contento que él estaba detrás del plato.

Estuve escribiendo esta pequeña nota bien rápido porque después del sin-hits tuvimos un día familiar aquí en  el estadio.

Una vez al año, los jugadores, instructores y sus familias vienen al estadio y jugamos, nos tomamos fotos y cenamos en el dugout juntos. Mi hijo estaba aquí, desesperado, diciéndome que era hora de ir a jugar. El no se va a acordar de que Timmy lanzó un partido sin hit ni carreras, pero si se recordará que jugó con un bate de plástico en AT&T Park con los otros niños.

Y ese no es un mal recuerdo.

Trabajar Duro, Actitud y Descafeinado

En mi opinión, lo mejor del juego del domingo contra los Mets de Nueva York fue que ganamos y que yo fui uno de los peloteros que estuvo recibiendo felicitaciones dentro del dugout.

Conectar un imparable clave o realizar una gran jugada son cosas importantísimas para un pelotero como yo, que no juega todos los días. Y es más valioso para un equipo como el que tenemos. Te puedes pasar toda tu carrera y nunca ser parte de un equipo como éste. No se trata de sólo ganar. Se trata de la actitud.

Todos los días tenemos la actitud de que podemos ganar y creemos que cualquiera en este equipo puede marcar  la diferencia. Y todos tienen la misma mentalidad. Todos y cuando digo ésto me refiero a todos. Alguien va a ser el héroe y va a contribuir para ganar un juego. El pasado sábado fue Michael Morse. El viernes fue Buster Posey y el domingo fui yo que contribuí con tres impulsadas. No les puedo expresar como se siente de bien el poder aportar a una victoria.

Una de las cosas únicas de este equipo que tenemos es que nadie se enoja contigo si cometes un error, ni siquiera los instructores. Si te equivocas, como por ejemplo cuando tratas de extender un doble a triple, tal vez sea por tomar mucho café en la mañana, pero los coaches no se enojan. Si no impulsas a un corredor embasado en tercera con menos de dos outs, los instructores nos preparan y nos dejan jugar. Ellos saben que estamos dando el 100 por ciento.

El comienzo de la temporada para mí fue fatal. Estaba bateando algo como .100  a mediados de mayo. Ahora en mis últimos 20 juegos estoy en los .400. Les puedo decir que el trabajar duro tiene su recompensa. Yo sabía que tarde o temprano las cosas iban a cambiar para mí. No estaba frustrado porque sabía que eventualmente iba a comenzar a jugar bien, de la manera que yo sé jugar.

Simplemente continúe mi preparación y quería estar listo para cualquier situación porque es aquí donde quiero estar por un largo tiempo. No sé si eso va a suceder, pero les puedo decir que me siento bien aquí. Yo quiero ser la persona que sale del banco o el que juega algunos partidos o el que alinea todos los días.

Durante la práctica de bateo, me concentro en batear líneas y poner la pelota en juego. Estoy mejorando en ese aspecto del juego. Durante mi última sesión de bateo solamente conecté un elevado. Eso me va a ayudar bastante. Se nota en el juego.

No sé si voy a estar en la alineación otra vez, pero no importa. Yo estaré listo si el manager Bruce Bochy me necesita.

Y estoy pensando en cambiar a descafeinado.

El Juego Dentro Del Juego

Yo sé que he hablado de ésto antes, pero en el béisbol hay cosas que se nos presentan un sin número de veces. Hay cosas que a nosotros los peloteros nos molestan como una espinita que sigue regresando. Tú crees que ya no regresará y en cuanto menos lo piensas ahí está de nuevo.

Bueno, para mí esa espinita es ser alguien que no soy. Cuando las cosas no van bien te puedes hasta volver loco. Vas a batear y tratas de impulsar cinco carreras en un turno al bate. Durante el viaje más reciente, estaba observando al primer bate del otro equipo. Ahora ya no me recuerdo quién era. Me dije, “ese es el pelotero que soy yo”. Batear abajo, poner la pelota en juego, embasarme, caminar, tocar, robar bases”.

Me senté y medité solo, y desde ese entonces he estado jugando mejor. Mis números van subiendo. El pasado domingo cuando Angel Pagán se tomó el día para descansar, me fui de 4-3. Y lo más importante ganamos. En realidad ya necesitaba un juego así. No para mi satisfacción personal, pero quiero que Angel sienta que se puede tomar un juego de reposo y que no se sienta culpable al pensar que está dejando un gran vacío en la alineación.

Me encanta el juego dentro del juego cuando se trata de robar bases. Cuando estoy en el dugout, observo detenidamente al lanzador para ver si puedo notar algunas tendencias. Veo como lanza la curva, slider porque eso es lo que tienes que observar más detenidamente. Cuando estás en base tienes que tratar de pensar como el lanzador y receptor. ¿En que cuenta van a tirar ese lanzamiento rompiente? ¿A cuál bateador?

Cuando me sacan tratando de robar base como sucedió el pasado domingo, yo quiero ver por qué. Por lo general es obvio. Pero en esa oportunidad no anticipé con tiempo. Lo que tienes que hacer es salir al momento que el pitcher levanta el pie cuando va a lanzar. Yo me solté a correr cuando ya estaba en su movimiento, un segundo tarde pero esa es la diferencia. Y el tiro del receptor fue perfecto.

Me recuerdo que cuando comencé a jugar pelota profesional, no sabía los trucos que los inicialistas juegan contigo. Te hablan constantemente para distraerte. Dicen, “Time out! Time out!” aunque no lo haya. Te preguntan qué comiste la noche anterior o de dónde eres. Y tú crees que están siendo amigables. En clase A, estaba en la inicial y el primera base me estaba hablando y de repente el lanzador se vira y me saca. Me sentí tan avergonzado que le dije a mi manager que esto jamás me iba a pasar otra vez.

Ahora cuando llego a la primera, le pregunto al inicialista cómo está, sólo para ser cortés. Y después lo ignoro.

Mis dos Familias: En Casa y Clubhouse

Durante la serie contra los Dodgers me asegure de llevar a mi esposa e hijo a Los Angeles, en realidad ellos no viajan conmigo durante los juegos afuera de San Francisco. Pero, como iba a ser el fin de semana del día de las madres quería que estuviéramos juntos. No tuve tiempo para desayunar con ellos el domingo ya que tenía que arreglar las maletas para regresar a San Francisco. Le recordé a mi hijo que le dijera feliz día de las madres a su mamá, y le di un regalo a mi esposa. Quería que este día de las madres fuera especial para ella.

Claro, en un día tan especial como el día de las madres siempre me recuerdo y pienso en mi mamá. Ella falleció hace ocho años a la edad de 47. Yo se que ella quería verme jugar béisbol en las Grandes Ligas pero Dios se la llevo antes. Pero yo sé que me está viendo desde el cielo y está orgullosa de mí.

Me estaba recordando que mi mamá siempre me decía que valorara lo que tengo y que hiciera lo mejor y diera mi máximo esfuerzo; ya fuera jugando beisbol, que fuera un buen compañero y que fuera un buen esposo y padre. Una de las lecciones más difíciles de aprender en el beisbol, tal vez en todo, pero yo solo sé de beisbol, es encontrar un balance en tu vida dentro del terreno de juego y en tu vida personal con tu familia. Puedes hacer tiempo para estar con la familia, y siempre estar pensando en lo que pasó en el estadio. Entonces estas físicamente con ellos pero mentalmente no.

Por el otro lado, puedes estar pensando en tus problemas personales que no te dejan concentrarte en el juego. Yo sé de esto por experiencia propia de mi primer matrimonio. Así que siempre me entrego 100% al beisbol cuando estoy jugando beisbol y 100% a mi familia cuando estoy con mi familia. Si puedes tener ese balance entonces estarás contento es ambos lugares.

Lo que aprendí de mi papa fue de apreciar todo lo que tengo. Trato de ver todo lo bueno que tengo y no concentrarme en lo que me hace falta o en las cosas negativas. Estoy pasando por una mala racha pero yo sé que me saldré de ella. Me estoy dando cuenta que es porque no juego todos los días, debido a eso estoy tratando de hacer mas. Quiero pegar jonrones en la cueva de McCovey y me tengo que recordar que soy un hombre pequeño que se debe de concentrar a batear abajo y robar bases. Yo no soy jonronero.

Por ahora, me siento contento y agradecido por poder jugar con los Gigantes esta temporada, y me estoy divirtiendo al ver que estamos ganando. Veo que estamos encontrando diferente maneras de ganar juegos, siempre hay alguien diferente que nos da esa pequeña chispa. En ocasiones es la parte débil de la alineación y en otras es la parte fuerte. También es la banca. Hector Sanchez está jugando muy bien. Viéndolo a él y al resto de los muchachos me inspira a ser mejor.

Gracias por leerme. Nos vemos en el estadio. Feliz día de las madres aunque un poco tarde.

El Imán

Héctor Sánchez

Mi Blog de emergente

El Imán

Al parecer los Brandons (Crawford y Belt) se están divirtiendo con esto de hacer un blog de emergente, así que le pedimos a Héctor Sanchez que lo hiciera por Grégor Blanco en esta ocasión. Le hicimos una serie de preguntas que nos imaginamos serían de mucho interés para ustedes. Grabamos las respuestas y aquí están.

¿Por qué decidiste ser receptor?

Imagen

Originalmente era tercera base, pero mi agente me dijo que no era lo suficientemente rápido o bueno en la antesala para jugar como profesional. Él me dijo que mejor intentara como cátcher por mi buen brazo. Tenía solamente 15 años entonces. Me dediqué a trabajar en la receptoría por 6 a 7 meses y los Gigantes me firmaron como receptor. La organización me envió a la academia en República Dominicana junto a otros jóvenes latinoamericanos.

Mi primer año fue en 2006 y fue algo muy vergonzoso. No podía capturar la bola. Mi mascota se me caía de la mano al momento del impacto de los envíos de los lanzadores. El piloto me puso de apodo “El Imán”. Todas las pelotas me golpeaban. Tenía moretones por todos lados de mi cuerpo. Al final de cada día me tenía que poner bolsas de hielo por todas partes. Mi mano izquierda me dolía todo el tiempo porque toda la temporada usé el mismo guante barato y viejo. Es más, esa mascota terminó la temporada aplastada como si fuera una panqueca. Como podía me ponía tape en las manos. Aún lo hago en el dedo pulgar de la mano izquierda porque todavía me duele de las miles de las veces que se me dobló.

Los muchachos que me conocen de la academia en República Dominicana, como Ehire Adrianza y José Casilla, aún me dicen “El Imán”. Ahora hasta el coach del bullpen de los Gigantes, Mark Gardner, me llama de esa manera.

Después de esa primera temporada en la Dominicana sabía que tenía que mejorar bien rápido. Cuando regresé a Venezuela lo único que hice fue trabajar con mis instructores. Trabajé con mis manos para aprender cómo capturar mejor la pelota. Aprendí cómo bloquearla. Tiré a las bases. Me olvidé por completo de batear y mi concentración fue en sólo mejorar en la receptoría.

En el 2007 cuando regresé a República Dominicana ya era una persona completamente diferente porque sabía lo que estaba haciendo y en el 2008, cuando tenía 18 años, fui seleccionado como el Jugador Más Valioso de la Liga Dominicana.

¿El juego de 11 entradas en Colorado ha sido el más largo que has recibido?

¡No! El más largo para mi es de 18 entradas y lo hice en San José en 2011. El piloto me preguntó en los innings 12 y 13 si quería salir del juego. Yo le dije  “No, me siento bien”. Estaba jugando bien y ya tenía cuatro hits, así que no iba a salir del partido. Cuando teníamos que salir a la defensiva corría a mi posición para demostrarle al manager que todavía tenía mucha energía para seguir en acción. Claro, cuando el campocorto de Stockton hizo juegos malabares con una rola de Jarrett Parker y la carrera del triunfo fue anotada, yo me dejé caer en mis rodillas, vi al cielo y dije “Gracias”.

Conectaste un jonrón solitario y un grand slam en ese juego de 11 entradas contra Colorado. ¿Estabas haciendo algo diferente con el bate?

Antes de eso estaba tratando de hacer demasiado. Es algo que te pasa cuando no juegas a diario. Tú mismo te pones esa presión. ‘Bam Bam’ [el instructor de bateo Hensley Meulens] me recordó que me relajara y que mantuviera mi hombro derecho cerrado. Esa fue la gran diferencia. Mantuve mi hombro cerrado y me dije que sólo pensara en el lanzador y en mí. Me aconsejó que me olvidara de los otros jugadores y de los fanáticos. Que sonriera. Que lo mantuviera todo fácil.

Es increíble, cuando haces menos, es cuando logras más.

Espero que hayan disfrutado de esto.

Claro que sí. Gracias, Héctor. Nosotros lo disfrutamos y ojalá que los lectores también.

Mi Pregunta Para Bonds

La noticia del día, como ya saben, es la presencia de Barry Bonds por una semana como instructor de bateo. Yo creo que es una excelente idea. No hablé con él en su primer día y sólo lo saludé. Yo sé que es accesible a todos nosotros y que está dispuesto a contestar cualquier pregunta sobre bateo. Yo sé que no todos le harán preguntas,  pero yo sí planeo hacerlo.

Le quiero preguntar sobre su proceso mental en el plato. Eso es lo más importante sobre el bateo a este nivel. Yo quiero saber qué era lo que estaba pensando cada vez que venía a batear. Era un súper humano cuando jugaba béisbol. Tenía un enfoque increíble. Yo sólo quiero saber lo que pensaba.

No lo escuché dar consejos hoy. Creo que sólo estaba observando y tratando de conocer a todos para que nos sintiéramos relajados. Estaba bromeando en la jaula de bateo con los bateadores, comentándoles qué tan fuerte le estaban dando a la pelota. Creo que es maravilloso que esté aquí para ayudarnos.

Es una tradición en el béisbol que los veteranos compartan sus experiencias con los peloteros jóvenes. Yo tuve la oportunidad de hacer éso con uno de los jugadores de las ligas menores. Fue durante el partido entre las futuras estrellas. Andrew Susac, la segunda selección del draft del 2011, estaba  como receptor. Yo corría en la primera base y me dí cuenta que desde allí podía ver las señales del pitcher.

Claro, eso no es bueno. Si el corredor que está en la primera base puede ver las señales, él sabe lo que va a tirar el lanzador, cuando se va a virar a primera, cuando tira al home, cuando va a tirar una curva u otro lanzamiento rompiente. Si él hubiese pedido una curva, me hubiera robado la base fácilmente.

Cuando ví a Susac con el receptor del  bullpen, Billy Hayes, le dije de mis observaciones y lo que podía ver desde la primera base y le sugerí que cerrase más sus piernas. Me lo agradeció. Le dije  que no era ningún problema aconsejarlo, porque así es cómo se aprende.

Me encantó jugar con las futuras estrellas de los Gigantes y ver a todos los jóvenes. Cuando llegué a la segunda base, hablé  con la selección número uno, Christian Arroyo, le pregunté cómo estaba y también bromeé con él. Le dije me molestaba el muslo y que en realidad no se tenía que preocupar de mí ya que no me iba a robar ninguna base. Él sólo se reía.

También hablé con Chris Lofton, un jardinero que jugó en la Clase ‘A’ el año pasado con la novena de San José. Le comenté que todavía recordaba cuando yo estaba en sus zapatos. Le dije, “Cada vez que estés aquí tienes que dar el 100%. Tienes que usar todas tus herramientas. Tienes velocidad. Tienes que correr, tienes que tocar la bola, tienes que demostrarles que tienes hambre”.

Por cierto, creo que voy a ir al cine. Me encanta ver películas. Creo que voy a ir a ver RoboCop. Mi esposa y yo probablemente vayamos, aunque ella suele dormirse. Llevamos a  nuestro hijo a ver una película de niños, pero nos tuvimos que ir casi al momento de sentarnos. Nos decía, “¡Vámonos!”. Tiene tres años y todavía no puede estarse quieto para ver una película completa.

Estamos esperando que abran el parque acuático y según nos informan eso ocurrirá el 15 de marzo. Eso es lo que más le gusta a él. Hay una piscina en el apartamento que estamos rentando, pero está haciendo mucho frio. Tendré que esperar y mientras tanto lo llevo al campo de práctica que está detrás del jardín derecho. Le gusta correr y jugar con la pelota. Le fascina el béisbol. Cuando viene a ver la práctica, su mamá pasa un rato difícil al tratar de llevárselo ya que él no quiere irse a la casa.

Una de las cosas buenas de tener un niño de tres años es que si tiene que escoger entre Barry Bonds y yo, él siempre me escoge a mí. No sé cuánto tiempo pueda disfrutar de ésto, pero créanme lo voy a apreciar mientras dure.

Gracias por leerme.

Casa Nueva y Enfoque Nuevo

Dos cosas de importancia ocurrieron desde la última vez que escribí mi blog.

Nos mudamos de Venezuela a Miami y por primera vez en 11 años no jugué pelota de invierno.

Mi esposa y yo compramos una casa en Miami el año pasado con el dinero que me gané durante la Serie Mundial.

Se habrán dado cuenta, por las noticias, de que Venezuela no es un país seguro. No lo ha sido por mucho tiempo. Estuve allí 20 días del 20 de diciembre al 10 de enero y yo personalmente fui testigo de asaltos. Todos han sido víctimas de por lo menos un crimen.

A mí me ocurrió cuando apenas tenía 16 años. Me secuestraron por cuatro horas y me apuntaron con una pistola a la cabeza.

Acababa de firmar mi contrato de profesional y mi mamá me regaló un carro. Lo manejé a la playa con mi novia. Paramos en un KFC cuando veníamos de regreso. Cuando estaba saliendo del estacionamiento un carro me chocó por detrás. El conductor me dijo que deberíamos de intercambiar nuestra información de seguro en otro lado y yo lo seguí. Apenas era un adolescente y no sospeché nada.

De repente veo a un hombre en un lado, después veo a otro y antes de darme cuenta de lo que estaba sucediendo agarraron a mi novia y a mí y nos metieron a otro carro. Me pusieron una pistola en la cabeza mientras llamaban a mi mamá y le exigían el pago de un rescate de mil dólares. Desde ese entonces aprendí que los secuestradores no piden mucho dinero porque cometen esta clase de crímenes a menudo. Ni siquiera se cubrieron el rostro. Así de seguros estaban que la policía no les iba a  hacer nada.

Mi mamá depositó el dinero en el lugar que le indicaron y llamó para informarles que ya lo había hecho. Creo que la estaban vigilando porque nos dejaron ir en el instante que ella llamó. Nunca volví a ver mi carro y nunca arrestaron a los secuestradores.

Marco Scutaro me dijo que le robaron su carro una vez y cuando los ladrones se enteraron que era de él lo llamaron y se lo regresaron. Marco vive ahora en Miami. Pablo Sandoval también. Cuando estábamos buscando comprar la casa, le pregunté al agente de bienes raíces sobre mis futuros vecinos.  Ella me dijo que el 95% de los dueños de casa son de Venezuela. Todos quieren un lugar seguro para sus familiares. Me encantaría que mi papá y el resto de la familia se mudaran a Miami, pero ellos quieren estar cerca de sus amigos y del vecindario en el cual han permanecido todas sus vidas.

Estoy contento de que no intervine en la pelota de invierno, en donde siempre me ha encantado defender la franela de los Tiburones de La Guaira. Los Gigantes me recordaron que he estado jugando pelota sin interrupción por 11 años consecutivos sin descansar. Mi cuerpo necesitaba el reposo y algunos de mis compañeros, Hunter Pence, Buster Posey,  Scutaro y Sandoval, me aseguraron que con el descanso iba a estar más fuerte. Ellos sabían que me estaba agotando conforme la temporada de las Grandes Ligas iba avanzando.

Decidí entonces que en lugar de jugar pelota de invierno iba a trabajar con mi entrenador personal seis días de la semana y de paso cambié mi dieta. Comí ensaladas sin aderezo, sólo con limón y sal de mar, vegetales y pescado. En enero comencé a incluir carbohidratos en mi dieta. Ahora veo la comida como combustible para mi cuerpo.

Del 28 de octubre a principios de febrero no levanté un bate ni tiré una pelota. Eso fue muy difícil para mí. Este deporte es una parte muy importante de mi vida. Extrañé mucho el no tener actividad beisbolera durante todo ese tiempo. Pero creo que fue lo correcto. Me siento más fuete, más fresco y más saludable. Me siento más explosivo. Bateo con más rapidez. Mis piernas están más fuertes. Es algo muy emocionante. Y me siento muy bien al estar de regreso en el campo.

Gracias por leerme. Apenas puedo esperar para estar de regreso en San Francisco y verlos a todos.

A cambiar las cosas

Matt Cain llegó a la casa club repartiendo camisetas con la foto de un hombre gordo sin camisa con shorts de boxeador  con los colores rojo, blanco y azul. ¡Bien chistoso!

Primero pensé que se trataba de un hombre gordo  cualquiera, pero después me dijeron que se trata del cuerpo del boxeador Butterbean con la cara de nuestro preparador físico Carl Kochan. Me imagino que Cain las mandó a hacer. Creo que es un recordatorio para que nos sigamos divirtiendo  y que nos mantengamos unidos. Después de todo, somos un equipo que disfrutamos el uno del otro cuando estamos juntos y tenemos que seguir haciendo eso.

En el béisbol uno pasa por rachas buenas y malas. El año pasado durante la postemporada todo estuvo a nuestro favor, pero durante las últimas dos semanas nada ha estado de nuestro lado. Todo se nos hace difícil. Es extraño. Nunca he estado en equipo donde a muchos jugadores las cosas les van mal al mismo tiempo.

De paso, nos hemos enfrentado a buen pitcheo. En la serie contra los Rojos creo que sólo vi dos lanzamientos con los que sentí que pude haber hecho algo y lo hice. Hay que darle crédito al otro equipo. Lanzaron bien y jugaron buena defensiva.

Sabemos que todavía estamos en la pelea en nuestra división, porque nos queda casi la mitad de la temporada por jugar. Creo que no nos hemos desanimado y nuestra actitud sigue siendo positiva. Lo bueno de este equipo es que siempre estamos unidos. Llegamos al estadio con la misma actitud. Siempre nos estamos apoyando y animando uno al otro, somos como hermanos. Nos apoyamos con palabras positivas, nos decimos que vamos a salir de esta mala racha, que somos unos ganadores y que todo va a estar bien.

En lo personal, no estoy al tanto de mis estadísticas. Mi familia en Venezuela me llama y me dicen “Te fuiste de tanto-cero”.  A mí no me importa. No me digan eso. Háblenme solo de ganar. Es todo lo que a mí me importa. ¿Ganamos hoy?

Ya aprendí a no tomar las cosas muy personales y también a no cambiar lo que hago cuando todo va mal. Tienes que seguir haciendo lo que te ha estado funcionando bien. Como dije en una ocasión, estoy aprendiendo mucho de Marco Scutaro y Buster Posey. Ellos saben lo que son capaces de hacer. No caen en pánico. Creen en sus habilidades y saben cómo hacer ajustes.  He tenido buenos turnos al bate y le he estado pegándole a la bola bien fuerte. Tarde o temprano esas pelotas van a caer de  hit.

Mientras tanto, es bueno estar de regreso en casa. Me encanta traer a mi hijito al estadio antes del juego. Viene conmigo y lo saco al terreno antes de la práctica. Le encanta tirar la bola, es más, ya levanta su pierna así como lo hacen nuestros lanzadores.

Gracias por leerme.

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