mayo 2012
Blanco
Robarme el home es algo que he estado esperando hacer toda la temporada. Todos saben que somos un equipo que tiene que ser agresivo en las bases para anotar carreras. ¿Pero en serio, yo creo que robarse el home es algo que pone más en prueba tus habilidades como corredor y además es divertido? No lo había hecho en las grandes ligas, pero si en Venezuela. Les platico más de esto mas adelante.
El lunes contra los Diamondbacks, Angel Pagán estaba en primera y yo tenía una buena ventaja en tercera base. Bochy y el coach de la tercera Tim Flannery ya me habían dicho que si me encontraba en esa situación y el receptor tiraba a segunda, que me dejara ir al home.
En algunas ocasiones el receptor trata de engañarte. Te tienes que esperar hasta que estés seguro que ya lanzó la pelota. Cuando vi que el receptor tiró la pelota me deje ir al home. Pagán fue quieto en segunda y debido a que yo tenía una gran ventaja el campo corto mí tiró. Anote de pie.
Bueno, aquí lo que pasó en Venezuela. Tuve tres cosas a mi favor. La primera, el lanzador era zurdo, así que estaba de frente a primera base. Segundo, nunca me prestó atención. Y tres, tenía un movimiento muy lento. Cuando un lanzador se prepara, tiene que hacer una pausa de por lo menos un segundo antes de lanzar al plato. Así que cuando este lanzador comenzó su movimiento al plato, yo me deje ir. Cuando él vio que iba al home, se puso nervioso cuando hizo el tiro al plato. No solo le gane al tiro, pero le cantaron balk. Así que de todas formas hubiese anotado.
Cuando le dije a Flan, me vio muy serio, levanto una ceja y me dijo muy despacio y deliberadamente “Si intentas eso aquí, mas te vale que anotes.” Así que no creo que lo vaya a intentar.
Como ya se dieron cuenta, a mi me gusta correr las bases. Me encanta el juego del gato y el ratón, el atletismo, la adrenalina. En Miami en nuestro último viaje, me agarraron entre tercera y home. El juego estaba empatado 1-1 en la sexta entrada. Melky bateo fuerte de regreso al pitcher, yo me había lanzado al home. Ahora me tenía atrapado entre tercera y home. Para ser honesto ya era hombre muerto. Así que mi trabajo era mantenerme en el tira-y-tira el más tiempo posible para que Melky llegara a segunda y se pusiera en posición anotadora. Necesitábamos la carrera.
El receptor y la tercera base estaban preocupados de Melky y por milésimas de segundos volteaban para ver donde estaba. Y me dije, en un descuido creo que puedo regresar a la base si me barro abajo del guante. Y eso fue lo que hice.
¿Practicamos el corre-corre? Claro que sí. Practicamos de todo. Así que a través de los años desarrollamos nuestras propias estrategias para diferentes situaciones.
Mi estrategia es esta:
No ser out.
Así de fácil.
No Me Arrepiento
Una de las cosas que me gusta el jugar aquí en San Francisco, es que me siento que estoy jugando en mi país natal, Venezuela. Los aficionados en Venezuela son muy apasionados y expresivos. Completamente se entregan y son parte del juego. Siempre te están diciendo que hacer. Son como 20,000 personas, gritándote y tratando de ser tu manager. “Corre” “Toca la bola” “Deslízate”.
El ambiente en AT&T Park es casi igual. Claro, los aficionados de aquí no son tan exigentes, pero son igualmente de apasionados. Se entregan completamente a los Gigantes. Están completamente en el juego. Les gusta ver a peloteros que se entregan, juegan fuerte y que están tratando de hacer todo lo posible para ganar. Y esa es una de las coas que a mí me gusta hacer más que todo: Jugar lo mejor posible para ganar juegos.
Igual que en Venezuela, yo me dejo llevar de esa energía que me transmiten los aficionados. No estoy seguro, pero me atrevo a decir que no hay nadie en éste equipo que no aprecie más que yo el estar aquí.
Como muchos de ustedes ya saben, el año pasado no jugué ningún partido en las grandes ligas. Me pasee toda la temporada en la banca en las ligas menores de Kansas City. Y después el equipo me deja ir.
Pero, ni un equipo me firmo. Ese fue el momento más bajo en mi carrera.
Le dije a mi esposa. “Tal vez ya se acabo”. “Tal vez hasta aquí llegue”.
“Lo que tu quieras hacer, yo te apoyo,” Me dijo ella. “Pero yo creo en ti. Yo se lo bueno que eres.”
Esas palabras me fortalecieron. Eso me hizo pensar que no importaba lo que pasara, que ya era un hombre afortunado y con suerte por la esposa que tengo, por nuestro hijo y que todos tenemos nuestra salud. Así que continúe jugando y ahora estoy con los Gigantes.
Durante las altas y bajas, estar en la banca, ser cambiado, ser dejado en libertad aprendí que de la única cosa que está bajo mi control es de lo duro que trabajo. Así que llego temprano al estadio, levanto pesas, bateo, corro y hago todo lo que tengo que hacer para no ser un out fácil en la liga y embasarme de cualquier manera.
También aprendí algo más de mí. Yo juego mejor cuando la meta es ganar. En las menores la meta es el desarrollo. En las mayores y en la pelota de invierno, es ganar. La concentración esta en el campeonato. Me gusta jugar con esa presión. Me gusta competir. Pienso que me enfoco más cuando la meta esta en el campeonato.
Tal vez ya se dieron cuenta de mi ritual antes de batear. Agarro un poco de tierra enfrente de la caja de bateo. Luego me persigno y me hago la señal de la cruz, tocándome la frente, hombros y el corazón. Le estoy pidiendo a Dios que me de la habilidad de poner la pelota en juego.
Pero estoy consciente que todo está en mí, está en la preparación. Así que me mantengo concentrado en lo que quiero de la vida, una familia amorosa y saludable, compañeros leales y competitivos y seguir trabajando fuerte.
Si hago esto, nunca voy a arrepentir.
Mi Familia De Los Gregs
Bueno, ya que soy nuevo en el mundo del blog y también para los Gigantes, voy a comenzar con un poco de mi historia.
Nací en Venezuela. Tengo un hermano gemelo (no es idéntico) y se llama Gregory y tengo un hermano menor que se llama Gregsman. Mi mamá siempre nos dijo que le gustaron esos nombres. Ella hasta nombro la casa “Los Gregs” y yo le puse el letrero.
Mi hermano gemelo y yo continuamos con esa tradición, mi hijo de seis años se llama Grenyer y el de 18 meses se llama Gregor Alejandro. Gregory tiene un hijo y se llama Greyver.
Cuando estábamos chicos, mi hermano gemelo y yo siempre estábamos juntos jugando beisbol. Es más, nadie nos llamaba por nuestros nombres. Siempre nos decían. “¿morochos como están?”
Gregory jugó en las menores para los Angels y Piratas de receptor, pero se retiró después de unos años para seguir una carrera de profesor de educación física. Gregsman, trabaja para el gobierno.
Mi papa vendía seguros y ahora es dueño de su propia compañía de taxis. Mi mamá falleció hace seis años de cáncer en el cerebro, solo tenía 47 años de edad. Y la extraño mucho todavía y pienso en ella todos los días.
Yo estoy casado con mi novia de la infancia, Zulay, y nos conocemos desde que teníamos 12 años.
Desde que era un niño siempre quise ser beisbolista. Firme con los Bravos de Atlanta a la edad de 16 años e hice mi debut ocho años después, en el 2008. Me quede en las mayores en partes de dos temporadas.
Después en el verano del 2010 me cambiaron a Kansas City. Ese año jugué con los Bravos y Reales y registre promedio de .283, mi mejor temporada.
Después todo se derrumbo, en el 2011 no me promovieron a las mayores. Kansas City me asignó a triple A y luego me cambio a Washington, los cuales también me enviaron a triple A. Me lastime la muñeca y ese fue el peor año de mi carrera.
Los Nacionales me dejaron libre en noviembre. No tenía idea de lo que iba a pasar. Los Gigantes me llamaron, uno de sus scouts que me vio jugar en triple A les pasó un buen reporte de mi actuación antes de la lesión. También los Marlins estaban interesados.
Para esto, yo ya estaba en mi casa en Venezuela, jugando para mi equipo. Los Tiburones de la Guaria. Que es de donde nació mi apodo “El Tiburón Blanco”. El coach de bateo Hensley Meulens estaba trabajando en esa liga. Entre él y Pablo Sandoval me convencieron que firmara con los Gigantes.
Lo que me gusto del entrenamiento fue la oportunidad de competir. Si jugaba bien, me ganaría un puesto con el equipo. Y fue lo que pasó.
Yo se que estamos teniendo problemas ahorita, pero este es un equipo de guerreros y luchan para ganar todos los días. Y eso es lo que me gusta.
Es muy difícil sin Pablo en la alineación, tengo que ser honesto, es muy importante para el equipo. Lo conozco desde hace mucho tiempo y he visto su progreso en Venezuela. No hay nadie como él. La única consolación que tenemos es que ahí está presente en el camerino y nos apoya y hace reír.
Siempre estoy con Pablo y Hector Sanchez cuando estamos de gira, pero ayer en el día de descanso en Arizona me fui de compras y fui a ver la película “The Avengers” y jugué videos ya que Pablo y Hector se fueron a ser tatuajes.
Déjenme saber de qué quieren que les escriba y quiero saber comentarios.

